¿Un diseño único de envase por la sostenibilidad? Una propuesta para el ODS-12
Tener un diseño de envase único para comercializar bebidas y otros alimentos puede sonar a insensatez, sin embargo, es una propuesta que tendría importantes beneficios y dar respuestas a los desafíos que tiene la cadena de valorización del vidrio y otros materiales. ¿Quieres saber sobre la aplicación de la Economía Circular en Colombia? En esta oportunidad te presento una propuesta para mejorar la circulación de envases.
¿Y si cambiamos el emblemático y curvilíneo diseño del envase de la Coca-Cola o el distintivo envase de la cerveza Corona?

La problemática sobre los plásticos ha sido ampliamente documentada y los efectos del uso inadecuado de este material sobre los ecosistemas ya los conocemos. Sin embargo, el plástico no es el único material que utilizamos para comercializar bebidas o alimentos; en el ecosistema de envases y empaques también encontramos aluminio, cartón, madera, multimaterial (como Tetrapack) y vidrio. Si bien la discusión de las últimas décadas se ha centrado en el plástico, los demás materiales también tienen un efecto en el ambiente, la sociedad y la economía.
Hablemos del problema de los envases de vidrio
Existe la creencia generalizada según la cual el vidrio es un material amigable con el ambiente [1]. Sin embargo, en la costa Caribe, por ejemplo, se viene generando una problemática asociada al crecimiento del consumo de una bebida alcohólica importada, lo que ha incrementado la cantidad de residuos de vidrio en la región.

“Los materiales no son intrínsecamente amigables con el ambiente; su impacto depende de la existencia de una cadena de valor robusta que garantice su adecuada gestión y minimice los efectos en el ambiente”
En el sector de las bebidas se observa un auge en el uso del vidrio como material preferido en categorías de agua embotellada, cervecería artesanal o bebidas saborizadas. Sin embargo, estos envases no siempre cuentan con sistemas efectivos de recirculación y, en muchos casos, terminan enterrados o en rellenos sanitarios.
La cadena de valorización del vidrio post-consumo en Colombia enfrenta múltiples obstáculos estructurales, logísticos, económicos y sociales que dificultan su recolección, el procesamiento y la valorización. A diferencia del plástico, el vidrio es un material rígido, pesado, quebradizo y de alto costo. Además, el proceso de reciclaje requiere alcanzar temperaturas entre 1400-1600 oC.
Entre otros desafíos, se encuentran:
- Infraestructura insuficiente para la recolección y el reciclaje.
- Costos logísticos elevados.
-Prevalencia del reciclaje informal.
- Baja conciencia y participación ciudadana.
- Limitada capacidad industrial para reprocesamiento.
- Problemas de calidad del material reciclado.
- Emisión de importantes cantidades de CO2 durante el reciclaje.

Para promover la Economía Circular del vidrio, en Colombia se cuenta instrumentos como la resolución de responsabilidad extendida del productor (REP) - Resolución 1407 de 2018, Resolución 1342 de 2020, Resolución 803 de 2024 -, así como la norma técnica colombiana NTC-6656 (Neutralidad en materiales). Estos instrumentos buscan impulsar el ecodiseño y el aprovechamiento de los materiales de lo cual se evidencia la necesidad de desarrollar nuevos modelos circulares que den respuesta a los múltiples desafíos que enfrentan las cadenas de valor.
Un modelo que ya conocemos
El modelo de uso y retorno, que funciona para algunos productos, es una opción para reducir un porcentaje importante de los residuos durante la comercialización de bebidas [2]. Sin embargo, este modelo se limita a las bebidas de produción local de las grandes marcas. En cambio, cuando se trata de bebidas artesanales (emprendimientos) o productos importados, se encuentran limitaciones, ya que estos no suelen reutilizar sus envases. Además, presenta la desventaja de requerir el desarrollo de una logística inversa para cada producto.
Propuesta para aportar al ODS-12

Si se pretende generar un cambio de fondo para aportar al ODS-12 (Producción y Consumo Responsables) es necesario plantear iniciativas disruptivas y reconocer que la producción responsable implica realizar cambios en un área que, inevitablemente, tendrán implicaciones en otras. Asímismo, la solución no puede surgir únicamente de una empresa; por el contrario, debe ser el resultado de una propuesta sectorial unificada que tenga en cuenta el posconsumo de los productos y su reincorporación al ciclo productivo. Finalmente, es fundamental la participación del Estado, la Academia y la Ciudadanía.
¿Y si complementamos el modelo de uso y retorno incorporando un diseño único de envase para que pueda ser reutilizado por diferentes usuarios? Esto implica desprenderse de parte de la identidad de los productos y limita las estrategias de marketing a las unidades estructurales complementarias como la tapa o la etiqueta. Asímismo, esta propuesta debe acompañarse de la creación o fortalecimiento de empresas de lavado que garanticen la inocuidad de los envases. Adicionalmente, se requiere el desarrollo de capacidades de reciclaje ubicadas en puntos estratégicos del país para maximizar su impacto.
¿Qué beneficios tendría este modelo?

Se concentrará el gasto de materiales a algunos complementos del envase como las etiquetas, tapas o embalajes que representan un porcentaje bajo (<5%) de los materiales del envase.
Cuando se requiera reciclar el envase, la calidad será homogénea puesto que se utiliza un mismo material.
La logística inversa se facilita → volumen significativo que tiene un destino común y una demanda garantizada.
¿Cómo se podría lograr este cambio?
- Constituir una alianza de alcance nacional para la producción y el consumo responsable de las partes involucradas (productores locales, importadores, inversionistas, emprendedores, academia, gobierno nacional y local, empresas y cooperativas de reciclaje).
- Evaluar y cuantificar los beneficios y desventajas de la iniciativa.
- Formular de manera colaborativa propuestas de diseño único de envase, que deben cumplir con características de eco-diseño que facilite su recirculación o reciclaje.
- Desarrollar una estrategia de comunicación que involucre la participación ciudadana para escoger el diseño y crear sentido de pertenencia en el consumidor.
- Crear o apoyar el desarrollo de instalaciones de reciclaje y lavado distribuidas en puntos estratégicos del país.
Este tipo de iniciativas se puede implementar por fases. Mientras que las grandes compañías podrían iniciar con pilotos del 1% al 5% de sus envases y evaluar el desempeño de la cadena de valor y la respuesta de sus consumidores, las compañías pequeñas y los nuevos emprendimientos pueden comenzar con un porcentaje mayor, incluso hasta del 100%, ya que tienen un envase que, en principio, tendrá la aprobación del consumidor.
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Referencias
[2]. https://packagingrevolution.net/reusable-packaging-news-briefs-2025